En estado natural, un diamante verde debe su color a millones de años de irradiación en la roca. El Dresden Green, de 41 quilates, es el único de ese tamaño jamás encontrado. Está en un museo.
El nuestro se lleva puesto. Cultivado en laboratorio, sin minería, alcanza la misma saturación y la misma dureza 10.
Tres metales: plata 925 maciza, vermeil, oro de 18 quilates reciclado. De 190 € a 5.990 €.