La historia cuenta con varios diamantes verdes de excepción que han marcado las colecciones reales y privadas.
El diamante Dresden Green sigue siendo la referencia absoluta en esta categoría.
Este diamante verde de 41 quilates presenta un intenso color verde natural especialmente codiciado. Su prestigiosa historia da fe del refinamiento de las cortes europeas: descubierto probablemente en la India en el siglo XVIII, fue adquirido por Augusto III de Polonia en 1742 e incorporado a las joyas de la Corona de Sajonia. El diamante toma su nombre de la ciudad de Dresde, donde se conservaba en el célebre Grünes Gewölbe (Bóveda Verde). Su excepcional color verde natural y su origen misterioso han inspirado numerosas leyendas sobre los poderes de la naturaleza.
Otros ejemplares también han alcanzado reconocimiento internacional, en particular el Aurora Green de 5,03 quilates, notable por su verde puro y vibrante, y el Ocean Dream, el único diamante verde-azul natural conocido en el mundo, cuya rareza rivaliza con la del Dresden Green.